26 oct. 2014

Deux côtes opposúx [Parte 4]

Contenido +18 ChicoxChico.
Protagonista: Matthew Daniels (Oc) Con el nombre de Miette.
Esto es un relato de varios capítulos de ficción basado en una guerra, en un universo totalmente inventado. Los personajes y lo que sale en este relato es todo ficticio cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. De igual modo, el contenido de este relato puede resultar sensible por su contenido ideológico. Si no te gusta el género chicoxchico, o el echo de que esté ambientado en una guerra, así como posibles escenas pornográficas y/o grotescaste invito a no leer esto. Gracias por la atención.

Puse el descargo de responsabilidades por si acaso. No vaya a ser....

-->Capítulo 1<--
-->Capítulo 2<--
-->Capítulo 3<--
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4



Noto como mi garganta se desgarra mientras grito. Pero no es nada. Ese dolor que siento en la garganta no es nada comparado con el resto de mi cuerpo. En apenas unos segundos estaba en el suelo mientras el aceite se extendía por el suelo. Mis pies estaban en ese líquido, ardiendo, como si poco a poco se deshicieran debajo de ese aceite. Y ya no solo los pies, sino que también eran las piernas, sobre todo mi pierna derecha. El aceite que había corrido por el suelo me llegaba ya casi por la altura de la cadera. Mis gritos se rompieron y se transformaron en sollozos. Era la primera vez que sentía ese nivel de dolor. Mis lágrimas empiezan a caer sin cesar mientras que mi pecho se mueve de manera rápida, como dando pequeños espasmos, a causa de los sollozos. Notaba mis piernas quemándose poco a poco. Era tanto el dolor que sentía... tan intenso... Me sentía mareado, sentía que en cualquier momento vomitaría lo poco que tenía en el estómago. Bajo mis manos y empujo mi cuerpo con las manos hacia atrás. Todo lo que puedo hasta que el mismo roce de la arena me arranca un nuevo alarido de dolor. Si me quedaba, me quemaría más... pero si me intentaba arrastrar lejos, me haría más daño.



Miro a un lado y veo a Cort, con una sonrisa divertida, como si le gustara verme así. Claramente, le gusta. Le gusta el dolor ajeno. A su mente y cuerpo enfermo le ponía ver sufrir a la gente y eso se veía en el bulto de sus pantalones. Aunque Loring no hubiera venido, él me hubiera soltado igualmente. Miro a Cort durante un momento, viendo en su mirada como el se imaginaba que caería en el aceite. Estoy seguro que el creía que el recipiente no caería. Estaba seguro que Cort pensaba que me quedaría dentro. Y no serían solo mis piernas las que terminarían quemadas. Aparto la mirada cuando noto que las lágrimas ya no me dejan ver, aunque no pare de llorar. Agacho la cabeza mientras sollozo y no sé ni como moverme.


De pronto escucho algo. No se bien el que pues mis oídos zumban y pitan. Mis sollozos tapan la mayor parte de lo que puedo oír mientras intento buscar un movimiento más cómodo para moverme. Noto como unas manos me giran y me dejan bocarriba antes de levantarme del suelo. Mi pierna derecha toca con algo y grito al notar como por el peso de mi propio pie, mi rodilla se dobla, provocando que me tire la piel quemada. Lloro más todavía mientras echo la cabeza hacia atrás antes de abrir un poco los ojos y ver a Loring llevarme en brazos. Dejo caer la cabeza hacia mi pecho y contengo mis sollozos malamente. Muevo mis manos hacia mis labios para intentar parar, y noto que Loring aprieta el agarre mientras salimos de la tienda. Cada paso que da Loring, es un relámpago de dolor que me cruza desde la pierna hasta la cabeza, hasta que me deja sin aliento, hasta que me deja sin movimiento alguno. Completamente paralizado de cabeza a pies. Muerto de dolor.

En cierto punto del camino dejo de gemir por cada paso que da Loring. Siento que soltar una queja de dolor por cada paso que él da es prácticamente inútil. Solo consigo respirar con más fuerza para intentar relajarme poco a poco. Mis lagrimas caen despacio y con demasiada calma. Los brazos de Loring se aflojan un poco a medida que llegamos a la tienda y una vez dentro, se deja caer al suelo. Suelta mis piernas y sujeta su propio cuerpo con la mano mientras está de rodillas. Respira hondo varias veces y me deja en el suelo. Su rostro está blanco y parece todavía algo mareado. Se levanta y sale de la tienda.

Echo la cabeza hacia atrás y la dejo en el suelo. Cierro los ojos y levanto un brazo para taparme los ojos. Me duele. Me duele. Siento como si me ardiera toda la pierna y los pies. Siento como si poco a poco mi cuerpo estuviera en llamas.... y siento como si el fuego se extendiera desde la pierna hasta más allá. Las lágrimas caen sin cesar en un intento vano de disipar el dolor mientras mis dientes se clavan en mi labio dañado. Pero por mucho que intentara distraerme del dolor de la pierna mordiendome mi sangrante labio, no conseguía absolutamente nada. Solo hacía más amplio el radio del dolor. Solo conseguía tener más ganas de gritar. Mis dedos se hunden en la arena mientras el puño del brazo que tengo sobre los ojos, se aprieta con fuerza. Siento como mi brazo se tensa cuando mis uñas se clavan en mi palma y noto el puente de la nariz completamente clavado en mi brazo.

Noto como alguien entra en la tienda y me tenso de golpe. Pongo las manos a mi espalda y me echo hacia atrás rápidamente, arrastrando mi cuerpo y mis quemaduras. Siseo de dolor y se me escapa un sollozo antes de notar como la tela se cierra detrás de Loring y se agacha delante de mi. Le miro con lágrimas en los ojos pensando que me va a matar y cierro los ojos. Al fin y al cabo no estaban todos dormidos cuando salimos. Al fin y al cabo le atacaron mientras me llevaba a las duchas. Al fin y al cabo, ha sido golpeado y noqueado por mi culpa. Es normal que me quiera matar o quiera darme una paliza. ¿Pero como iba yo a esperar que llegara y pusiera sus manos frías en las heridas? ¿Cómo iba yo a esperar que de pronto pusiera algo húmedo en mi pierna? Abrí los ojos y le miré mientras todavía lagrimeaba. Estaba sorprendido. ¿Por qué hacía esto? Mis ojos buscan en su rostro una razón para que haga lo que hace, pero no lo encuentro. Su rostro, como siempre, no muestra nada.

Noto como sus manos se cierran alrededor de mi pierna y abro los ojos mientras las lágrimas se asoman de nuevo. Cuando mueve la mano a lo largo de la herida, siseo y empiezo a sollozar de dolor. No era algo que pudiera controlar, ni si quiera lo hacía por gusto. Simplemente lloraba y sollozaba cada vez que notaba un mínimo movimiento en mi pierna. Pero Loring continuaba moviendo la mano contra mi pierna.

—¿Que haces? —pregunté con voz ahogada, llorando — ¿Por qué haces esto? —vuelvo a preguntar con un sollozo en la garganta, que no se molesta en esconderse cuando termino la frase.

—Cállate —es la única respuesta que obtengo. Su camiseta viaja por mi pierna de manera precisa, restregando la tela húmeda en mi pierna. No puedo evitar sollozar de nuevo mientras echo la cabeza hacia atrás. Mi boca se abre en un grito mudo mientras mis uñas se clavan en la arena. Su mano poco a poco empieza a moverse más despacio y más.... ¿suave? Mis ojos se entreabren un poco y le veo que baja por mi pierna lentamente hasta mis tobillos. Me arde la pierna, aunque me ha refrescado bastante, me sigue doliendo la pierna. Miro la piel irritada, roja, y en algunas zonas parece que se quisiera tornar blanca. Sabía lo que me iba a pasar en esa pierna: tendría una cicatriz. Trago saliva al notar como su camiseta húmeda se posa en mis pies y siento que miles de cuchillos me atraviesan desde la planta de los pies hasta la coronilla. Siento que en cualquier momento voy a morir de dolor. De mi garganta sale un gemido, casi grito, al notar como sus manos se siguen moviendo para... no sé para qué. Solo sé que me dolía. Me dolía mucho. —Deja de llorar— escucho de pronto. —Eres un hombre. Eres un soldado. No deberías llorar —dice Loring mientras me clava sus ojos en los míos. Las lágrimas impiden ver con claridad sus ojos.

—¡Cómo si pudiera! ¿No lo entiendes? —respondo entre sollozos y gemidos— No lo puedo controlar. ¡Soy el primero que no quiere mostrarse débil! —grito mientras un sollozo se me escapa y rompe la frase justo ahí. Me muerdo el labio y noto sus ojos fríos en mi. Miro hacia otro lado, evitando su mirada. ¿Es que él lo aguantaría? Ah, claro, Loring es el hombre de hierro. Él seguro que lo aguanta todo. Una ducha helada, un cubo de aceite hirviendo. ¿Que más da? Parece que todo lo que le echen lo soportará sin una sola queja por su parte. Total, él “es un hombre. Es un soldado” Blah blah blah. Chorradas. ¿De verdad se piensa que es tan sencillo simplemente aguantar cuando sientes que las piernas se te van a caer? O peor, ¿que van a empezar a arder en cualquier momento?

Claramente no sabe lo que se siente. Ni lo sabrá. ¿Como va a saberlo y por qué? El no tiene que preocuparse día si y día también por las visitas a su cabaña. Él no tiene por qué preocuparse de que llegue alguien por la noche y le viole pensando que está dormido. Él no tiene que preocuparse por que le tiren un cubo de aceite hirviendo. Él no va a pasar ni loco por estas situaciones, pero aún así se las da de listo y me dice, prácticamente, que me quejo por nada. Ni que esto doliera, por favor. ¿Cómo se me ocurre tal sandez? ¿Como puedo, realmente, quejarme de esto? ¡Ni que estuviera loco! Ni que un recipiente lleno de aceite hirviendo de motor me cayera sobre las piernas quemándome de tal manera que no podía ni andar. Ni que mis pies estuvieran ahora inutilizados por el aceite hirviendo.

Ah, espera. Si resulta que fue así. Que me tiraron a un recipiente de aceite hirviendo por que a Loring no se le ocurrió otra cosa que ordenar que me soltaran en ese mismo instante. Ah vale, también es verdad que estaba mareado, y que pudo no ver el recipiente con el aceite. Al fin y al cabo le golpearon la cabeza hasta dejarle inconsciente en el campamento, en medio de la nada.

Espera ¿le estoy defendiendo? ¿Pero que me pasa?

Es culpa suya. Definitivamente es culpa suya. Después de tratarme tan mal viene a tratarme bien.¡Y me confunde! Así no hay quien se concentre. No hay quien se concentre en pensar que en realidad es una mala persona.

Suspiré e intenté relajar un poco mi cuello, tenso por tanto dolor. Estaba mareado. Me estaba mareando más de lo que estaba al principio, y sentía como si poco a poco me fuera a dormir. Ya no siento apenas lo que Loring me hace en las piernas. Para que mentir, es tal el dolor que no siento nada. Es extraño ¿no? A pesar de saber que si miro hacia abajo gritaré por lo que me hace, si no le miro, no siento nada. Es curioso el dolor. ¿O quizás es que ya ha parado de hacer nada? Miro hacia abajo y veo como deja su camiseta cuidadosamente bajo mis piernas, dejándolas un poco en alto. Se levanta y se va por la tienda a buscar algo. No se el qué es pero, busca algo. Apoyo mis codos en el suelo, intentando erguirme y notando frio por las quemaduras húmedas. Al menos ahora me habían dejado de arder. Es impresionante como cada poco empiezo a cambiar de opinión. ¿Es que acaso estoy loco? ¿Qué es lo que me pasa? Es el dolor. Definitivamente es el dolor. Aunque no lo sienta seguramente sea por que mi cerebro ya no lo procesa. Tiene que ser eso. Ahora mismo mi cerebro esta confundido por el dolor, como drogado. Es eso. Es eso. Me niego a creer que este lugar me este volviendo loco. Aunque sería lo más normal.

Noto de pronto la presencia de Loring a mi lado. Le miro un momento y ladeo la cabeza al ver que tiene algo blanco en las manos. Son como telas. Pone sus piernas debajo de una de mis piernas, echa agua en abundancia de una cantimplora y me “venda” un pie con esa tela que, creo, es una camiseta. Con la otra pierna hace más o menos lo mismo, solo que en esta ocasión tuvo que utilizar dos camisetas. Le miro un momento antes de que él me mire a mi. Sus ojos son azules. Ahora mismo no sabría describir que tipo de azul eran pues siempre lo asocié con algo frio, como el hielo. Pero ahora... después de lo que hizo, no sabía si era más bien similar a un cielo abierto. Era extraño. Le veo que abre la boca para decir algo y le miro interrogante. Pero en seguida cierra la boca y forma una fina linea con los labios, como si hubiera a decir algo pero se arrepintiera incluso de pensarlo. Le miro los labios pensativo. ¿Qué estaba a punto de decir? Me entraba curiosidad, pero precisamente por hablar de más, Loring me había partido los labios de un puñetazo, por lo que prefiero mantener mis labios cerrados por ahora. 

Baja mis piernas con cuidado hasta el suelo y me deja estirado en él. Aunque no me ata, no puedo escapar. Mis pies, aunque vendados, están heridos y sé que si intento moverme, y más correr, terminaré terriblemente mal. Por tanto, prefiero mantenerme quieto. Por otro lado, Loring se queda a mi lado, mirándome. No es que mi cuerpo fuera la gran cosa, ¿no? Era bajito. Muy bajito. Después de menos de un mese cenando sobras únicamente, mi cuerpo era todavía más delgado de lo que era antes. Carecía de fuerza muscular y grasa y seguramente en un par de meses sería únicamente, un esqueleto con piel. Me daba escalofríos pensar en que terminaría siendo solo eso: esqueleto y piel. Seguramente en ese momento me desecharían pues resultaría más bien un estorbo, o simplemente les asustaría incluso verme. Estaría tan asqueroso que no me querrían y encima yo estaría tan debil que no me podría ni mover para irme. Moriría en el lugar donde me dejarían. De ser así, prefería que me pegaran un tiro ahora mismo. O que al menos no me amenazaran con tirarme a un recipiente con aceite de motor hirviendo, prácticamente.

Recuerdo que tengo los dedos clavados en el suelo y poco a poco voy intentando aflojar mis manos. Noto como los tendones me duelen por la presión que había echo y como mis manos se relajan. Me cuesta estirar los dedos y me lloran un poco los ojos al notarlo, pero intento moverme poco a poco para ir estirándolos. Echo mis codos hacia atrás mientras los dedos salen de la tierra quedando pegados al suelo. Me quedo un rato así mientras noto, a su vez, como las piernas ya están más frias que antes. Cierro un momento los ojos soltando un pequeño suspiro. A pesar de que hoy no habían echo nada con mi cuerpo, me sentía agotado. Tantas emociones en un día me habían estado a punto de matar. Olvido que estoy completamente desnudo delante de Loring. Olvido que estoy herido e indefenso y que si Loring quisiera, me podría matar. Olvido que estoy en el suelo de una tienda de campaña en la cual tantas veces me han violado. Olvido que me mandaron a una mision suicida y pienso en mi hermana, haciéndome una corona de flores mientras hablamos el día antes de que me fuera. Veo en mis parpados como era la escena, como se reía emocionada, como me sonreía y me mandaba ánimos, como me ponía la corona de flores en la cabeza y decía que me traería suerte. Recuerdo su risa y poco a poco me relajo. Siento como si estuviera tumbado en el césped del patio trasero, mirando el cielo con ella, señalando las nubes y diciendo que tienen formas de otros objetos. Por primera vez desde que llegué a este campamento, me siento tranquilo.


*


Recupero lentamente la consciencia. ¿Cuando me dormí? Ni si quiera lo recordaba. Y encima, cuanto más consciente estaba, más pensaba que estaba en un sueño. ¿Por que estaba sobre algo blandito y me sentía caliente? Lo más seguro es que estuviera durmiendo. Si si. Es imposible que el suelo este blandito y que una chaqueta, por muy grande que me quedara, me hiciera sentir tan reconfortado. ¿Entonces que era? Con miedo a abrir los ojos,  muevo mis manos notando una suave tela fría al lado de mi cuerpo, pero cuando quiero separar un poco más la mano de mi, encuentro algo duro que interrumpe mi camino. Trago saliva asustado y abro los ojos lentamente, con miedo a lo que me puedo encontrar. Giro mi cabeza y veo un rostro medianamente iluminado por la luz del sol. Me giro un poco, sintiendo dolor en la pierna, y miro fijamente ese rostro. Es Loring.

Parpadeo un poco, espantando la arena del sueño y le miro fijamente. Era la primera vez que veía a Loring tan humano. Sus ojos estaban completamente cerrados, y su pelo revuelto por las sábanas. El flequillo no le tapaba la cara y podía ver su rostro completamente, y que decir que cuando dormía aparentaba tener una edad joven. La arruga de la frente le ha desaparecido por completo, dejando sus cejas arqueadas en una expresión completamente relajada, su frente suave sin surcos y, por ende, más joven. Su mejilla estaba aplastada contra la almohada, ligeramente enrojecida. Seguramente que no se habría movido mucho de la posición desde que se durmió hasta ahora. Por otro lado, su otra mejilla estaba de un color más normal, también un poco enrojecida, pero más natural. Su boca estaba completamente abierta, mostrando una linea superior de dientes rectos al igual que su fila inferior. Alcé un poco las cejas al verle y eché mi cabeza hacia atrás. Sus parpados se veían relajados y sus pestañas, a pesar de ser frondosas, eran cortas. Su pelo estaba completamente alborotado. Caía como una cascada en la almohada bañándola de dorado y encima de su cabeza salían mechones un poco alborotados, en punta. Como dije... tenía un aspecto muy humano. Todo el aspecto de ogro, de monstruo, desaparece en un instante y recuerdo que, por muy mal que me lo hiciera pasar, él también es humano.

Sus párpados comienzan a temblar, primero despacio y luego mucho más rápido. Está a punto de despertarse. Miro un poco a mi alrededor sin saber muy bien que hacer y finalmente abre sus ojos. Por un momento parece desorientado y me mira directamente a los ojos. De pronto, parece darse cuenta de quien soy y donde estoy y su expresión relajada desaparece. Era la primera vez, aunque fuera por un par de segundos, que podía ver a Loring relajado. 


—¿Que coño miras? —pregunta con voz somnolienta. Suena tan ridículo su tono amenazador que casi suelto una risa. Pero sus ojos empiezan a mostrarse de nuevo fríos como el huelo y el buen humor desaparece, dejándome casi pálido al momento. El miedo me inunda el cuerpo de nuevo. Recuerdo como me encuentro en ese momento: con los pies vendados y sin poder huir. Dentro de su cama y encima todavía desnudo. Si metía la pata, podía meterme en un bien lio y no era plan de hacerlo. Me entra el pánico y me empiezo a poner muy muy nervioso. Miro a los lados antes de mirarle a él y digo lo primero que se me pasa por la cabeza.

—Buenos días —si es que a veces soy todo lo tonto.

Su mirada se vuelve casi sarcástica, como diciendo “este tío es subnormal” y se levanta de la cama. La sábana se desliza por su espalda mostrando su piel blanca, un poco más morena que la mía por las horas bajo el sol, entrenando. Apenas se le marcan los músculos de la espalda, pero se ve que es fuerte. Se gira un poco y puedo ver su torso. Tiene las marcas de las sábanas en parte del pecho y el brazo. Sus ojos lagrimean un poco mientras se estira y bosteza. Sencillamente, es muy muy humano en este instante, aunque no lo parezca normalmente. Su cuerpo se contorsiona un poco para estirarse en condiciones y finalmente comienza a caminar hacia una maleta donde tiene su ropa. Saca una camiseta de tirantes gris y se tapa el torso. Se cambia de los pantalones mientras me enseña el culo, pues me da la espalda, y se mira un poco antes de salir sin decirme nada. Que educado él, por favor. ¿Cómo me va a decir algo si solo soy una puta que esta usurpando su cama?


No es que me molestase ni nada. Al fin y al cabo él es solo un soldado que me ha ayudado un par de veces solamente. Ni que fuera nada importante. ¿Por qué me quejo tanto? Al fin y al cabo es lo único que me queda, teniendo en cuenta que no puedo moverme ni un solo milímetro de la cama y no puedo hacer otra cosa. Así que me quejo por que me aburro.. Solo por eso. Ahora mismo tengo que mirar al techo de la tienda por que a mi alrededor no hay nada. Es aburrido. Al menos cuando estaba en el palo, podía pasear, aunque en este estado no podía pasear ni aunque quisiera. Suspiré antes de cerrar los ojos. ¿Qué he echo? ¿Por que yo?


*


Abro los ojos estando ahora bocabajo. Había conseguido la forma de tumbarme bocabajo sin necesidad de  girar hacia el lado derecho que es por el que normalmente me giro, y había dormido más. Era impresionante el poder de una cama, conseguía hacer que me durmiera mientras que cuando estaba esperando fuera de la cama solo sabía torturarme. Me gustaba la cama, solo que sabía que era un privilegio que me duraría poco. Hasta que se me curara la mayor parte del cuerpo. Escucho el roce de la tela y levanto la cabeza. Veo que en el exterior todavía se esta iluminado, así que sé que no he dormido demasiado tiempo. Me intento erguir un poco en la cama para ver a Loring entrar en la tienda. No sé que decir así que mantengo la boca cerrada mientras intento espantar al sueño. Me froto los ojos mientras me siento y el mismo dolor de la pierna me despierta. Hago una mueca, notando un leve pinchazo, también, en el labio y vuelvo a mirar a Loring, y esta vez le veo de verdad. Viene echo un desastre, no como normalmente viene. A ver, normalmente viene sudado que da asco, y se va poco después a darse una ducha. Pero hoy viene lleno de sangre y barro. ¿Qué le ha pasado? Me arrastro al borde de la cama para verle mejor. Jamás ha venido así a la tienda. Además, había visto algo que me había asustado: le sangraba el ojo. No sé si el ojo en sí, pero esa zona la tenía sangrando.

—No quiero tu lástima —me dice de pronto. Frunzo el ceño.

—No es lástima, estoy preocupado —suelto. O sea, no. Yo no estoy preocupado por él. Solo siento que ya que él me curó, debería hacerle lo mismo. Miro hacia otro lado. AL menos preocupado suena mejor que “no quiero deberte nada”.

—No quiero ayuda de una prostituta francesa —suelta. Gruño. Encima que quería ser amable va y me suelta eso. Ojala te zurzan un poco, alemán de mierda. Al fin y al cabo ¿de qué sirve pensar que a lo mejor no todos son iguales? Es un borde sin cuidado y seguramente me ha dejado la cama por pena.


Ahora tiene todo más sentido. Estaba en la cama por pena, no por que se preocupara en algún momento por mi. ¿Por qué me he aferrado a la ilusión de que se iba a preocupar por mi? Soy imbécil. Tanto tiempo alejado de mis seres queridos, mi hermana más bien, me estaban haciendo querer buscar cariño y compasión en el corazón gélido de este hombre. Suspiro y, con todo el dolor y las lágrimas del mundo, apoyo mis pies en el suelo, y me siento. Arrastro mi trasero por el suelo de arena y me voy a mi roncón, a mi mástil, y me quedo ahí esperando. Estiro las piernas al notar que me duele la cabeza del mismo dolor que siento en los pies, y veo como Loring se tapa el ojo con una camiseta usada. No dice nada, pero sí actua con rapidez. Una vez su ojo ha sido tapado, esquiva mis piernas de un salto y se va. Yo miro al suelo y me hago bolita. Aunque me duelen los pies si lo hago, aunque me acabo de estirar para que no me duelan, me hago bolita. No sé que está pasando por mi mente, no sé por que me preocupo. Seguramente son cosas del dolor. Me hace desvariar... será eso.

No ha pasado mucho rato hasta que Loring vuelve a la tienda. Le miro cuando entra y ladeo un poco la cabeza. Tiene una venda que le cruza la cara pero, sobre todo, que le tapa el ojo derecho. Hago una mueca. Hace relativamente nada pude ver como su rostro lucía estando tranquilo. Las chicas verían atractivo en él de no ser por que fruncía demasiado el ceño. Y ahora si rostro se ve masacrado por una terrible venda que tapa uno de sus ojos. Uno de sus frios ojos. Miro de nuevo al suelo mientras hago una mueca y decido no decir nada. No sacar el tema de su herida, aunque la curiosidad me puede. Me muerdo la lengua y miro entre mis piernas. Me marea el dolor, pero lo aguanto.

—¿Qué haces ahi? —pregunta, de pronto, sobresaltándome. Doy un pequeño bote y me pegué al mástil de madera. Me encojo un poco e intento moverme lo menos que pueda. Noto, de pronto, como se acerca y de pronto me coge del pelo y tira hacia arriba,  obligándome a mirarle. Su ojo refleja su mal humor a leguas de distancia, hasta el punto que se me encoje el corazón con verle. Intento tener cuidado con mis palabras, no quiero enfadarle más, sino, será peor. Respiro hondo:

—Ya me encuentro mejor, no necesito la cama —digo con la voz un poco temblorosa. Intento evitar mirarle, pero tal y como me tiene cogido, solo puedo verle a él. De pronto, noto que una chispa se enciende detrás de su ojo y sin despegar su ojo de mis ojos, noto que me da un pisotón en el pie. Mis ojos se abren como platos al notar tal pisotón y mis lagrimas salen sin apenas avisar. Me muerdo el labio inferior hasta hacerlo sangrar y termino soltando un sollozo. Noto su ojos clavado en mi frente mientras yo intento aguantar el dolor como puedo. Mueve su talón en contra de mi pie y gimo todavía más de dolor antes de cerrar los ojos con muchísima fuerza. —Vale no fue pro eso —digo mientras sollozo —Di-digiste que solo era una puta. Si solo soy eso, no merezco dormir en la cama —digo soltando un sollozo al final, mientras mis piernas tiemblan demasiado. Dejo mis manos a ambos lados de mis costados mientras mis lagrimas caen sin cesar de mis mejillas. Mis labios tiemblan, el inferior más hinchado que el superior y sangra un poco.

Su boca se abre mientras me mira, una vez terminé de decir eso. Parece a punto de decir algo, pero la cierra casi al instante. Mira a su alrededor y vuelve a abrir la boca para decir algo. Mira a otro lado y me suelta el pelo. Dejo caer mi culo en el suelo y me abrazo los brazos. Miro hacia arriba, viendo a Loring como el hombre alto que es. Me mira desde su posición y se cruza de brazos.

—Vuelve a la cama, es una orden —suelta de pronto —como puta, ese es tu lugar —añade. Me encojo un poco e inclino un poco el cuerpo hacia delante. Lentamente arrastro mi cuerpo por la pierna izquierda y me tumbo bocabajo en la cama. Me arrastro un poco hasta la esquina contraria de la cama y me acurruco mientras dejo la cara sobre la almohada, con un leve hueco para respirar. No entiendo por qué me siento abrumado por lo que le ha pasado. Por favor, a mi me ha pasado algo peor, seguro... aunque lo del  ojo....

Sacudo la cabeza y me quedo quieto de nuevo. Me tenso al notar como la cama se hunde por si lado y asomo un poco la nariz de mi escondite en la almohada para mirarle. Está bocarriba y con el ojo cerrado. Parece tenso, cabreado, enfadado y demás sinónimos que se puedan ocurrir. Pero aún así estaba tumbado, respirando hondo, como intentando relajar sus músculos poco a poco para calmarse. Le sigo mirando un poco, con curiosidad de qué le ha podido pasar. Me quedo un rato en silencio, hasta que no puedo más y le pregunto:

—¿Qué te ha pasado? —sale de mi boca, casi de manera atropellada. Noto que le tiembla un poco el párpado al escucharme y me muerdo el labio —L-Lo siento —me corrijo rápidamente, tenso y asustado. Él estaba enfadado, lo había visto en cuanto habría cruzado la entrada de la tienda y me había mirado. No tenía que enfadarle más si no quería que me sacara de la tienda de un golpe. —No debería preguntar —añado mientras meto mi cabeza entre la almohada y mi brazo, escondiendo un poco mi cara a espera de su respuesta, que jamás llega. Le miro mientras frunce los labios y deja el ojo abierto, mirando al techo. ¿Por qué no contestaba? Tampoco es que tuviera esa obligación... espera ¿qué? ¿Qué me importa a mi que me conteste o no? Ay por favor, ¿qué me esta pasando?

Miro de nuevo a Loring que esta muy quieto como para estar relajado. Esta demasiado tenso como para poder dormirse siquiera, aunque no son horas para dormirse aún. Me apoyo en mis codos para sacar la cabeza de mi escondite y sigo la dirección de su mirada. Me doy cuenta que parece que mira al techo, pero parece más bien no mirar hacia la nada. Su mandíbula aprieta con fuerza hasta el punto que se le nota el bulto del tendón. Tuerzo un poco los labios y ladeo la cabeza. Si está tenso podría pagarlo conmigo y eso me da miedo.

—¿Quieres que haga algo por ti? —añado al cabo de un rato — No es por lástima —añado y hago una mueca —ni por que me guste —musito frunciendo el ceño.

—Ya has echo demasiado —contesta tajante. Le miro un tanto confuso por lo que me está diciendo y miro un momento mis manos, intentando verme a mi. ¿Demasiado? ¿Había echo demasiado? ¡Si no había echo nada! Me habían llevado y tirado sobre aceite, me han violado y maltratado de maneras inenarrables, ¿y encima tiene la caradura de decirme que ya he echo demasiado? ¡Pero si no hice nada!

—¿A qué te refieres? —pregunto, intentando sonar todo lo cabreado que estoy, pero sonando, sin darme cuenta, preocupado. ¿Por qué sueno preocupado? Él no me preocupa, no me preocupa lo que le pase. Como si se muere... bueno no tanto. ¡Pero eso lo digo por que no hay que desear la muerte de los demás! No es.... de buenas personas. Y a pesar de que estoy en esta situación, si me comporto así es por que soy buena persona. Eso.

Veo como su ceño se frunce y sin mirarme, me da la espalda. Desconcertado, miro hacia él y alzo la mano para acariciarle, como hice a mi hermana el día que nuestro padre murió. Como hizo mi madre el día que me encontraba nervioso por que íbamos a un país desconocido. Pero mi mano se para a mitad de camino. ¿Qué estoy haciendo? No tengo por qué cuidarle o mimarle para que se relaje. En realidad no tengo por qué hacer esas cosas, pero si las hago es por que tengo miedo a que llegue y pague su enfado conmigo.

Encojo la mano y la pongo a mi lado de nuevo. Tengo que dejar de preocuparme por él. No conseguiré nada con ello, solo salir más herido de lo que estoy. Cierro los ojos y escondo mi cara de nuevo en la almohada. ¿Que puedo hacer sino? La única manera de sentirme medianamente vivo es haciendo cosas que posiblemente me puedan matar. Respiré varias veces antes de tomar la decisión de girarme y darle la espalda también. Pero me surgió un problema en mitad del giro: Si lo hago, mi pierna quemada sería la que aguantaría el peso durante lo que queda de la tarde y toda la noche. Sería un craso error. Por lo tanto, corrijo la dirección del giro para apoyarme en la otra pierna y, sin querer, noto como mi codo choca con su espalda. Espantado, me quedo tenso como un palo y me pego todo lo posible al borde de la cama, alejándome de él.

—Lo siento —suelto antes de que se de la vuelta o tenga intención de darse la vuelta. Escondo mi boca entre mis manos y cierro los ojos todo lo fuerte que puedo a la espera de un posible golpe, manotazo, lo que sea, que me deje callado y atontado durante horas, posiblemente. Pero no hace nada. No se mueve de su sitio ni parece tener intención de moverse en ningún momento. ¿Se habrá dormido? Lo dudo. Su cuerpo todavía mostraba mucha tensión. Parecía que se forzaba a si mismo a estar quieto. Frunzo el ceño mientras lo miro y veo que tiene golpes y heridas en la espalda también, y en el costado. Me muerdo el labio. Quizás el dolor es lo que le hace estar tan tenso. ¿Por eso necesita relajarse?

El silencio reinaba entre nosotros y notaba la brecha que nos separaba en la cama demasiado corta. Si movía un poco mi mano, podía tocarle sin problemas. Al fin y al cabo era una cama individual, por muy pequeño que yo fuera. Pero ese silencio reinante, de pronto desapareció con el sonido de un rugido gutural. Al principio pensé que venía de fuera y me asusté bastante. ¿Sería un oso? Pero no. Lo noté cuando casi me pego a la espalda de Loring. Eran mis tripas. Mis propias tripas las que sonaban. Me llevé las manos al estómago al notar la vibración y noto como mis mejillas se sonrojan al igual que mis orejas. ¿Cómo podía tener hambre en un momento así? Empiezo a temblar un poco y me hago una bola intentando que no se escuche demasiado como suenan.

Escucho, de pronto, una risa. Miro delante y veo como tiene una sonrisa en la cara mientras está, de nuevo, tumbado bocarriba. Se agarra la tripa y se sigue riendo. ¡¿Qué es tan gracioso?! Llevo dos días sin comer, ¡es normal que me suenen las tripas! Gruño mientras le veo sentarse en la cama y mirarme. Le miro desde mi posición de bolita y frunzo el ceño al verle. Definitivamente, es odioso. En cuanto nuestros ojos se encuentran, le veo que empieza a reírse otra vez y se vuelve a agarrar la tripa de la risa. A pesar de todo, era la primera vez que le veía reírse así. Al final va a tener razón la naturaleza y va a ser humano y no un monstruo.

Le veo levantarse un momento cuando la risa se le ha pasado, aunque a veces se le escapa un poco de risa mientras camina. Se agacha donde tiene el saco de manzanas para los caballos y coge una. Me mira y me la lanza hacia la cabeza. Tengo el impulso de esquivarla y perder la única comida en condiciones que iba a comer en mucho tiempo, pero me contengo y levanto las manos, agarrándola, o más bien golpeándola un poco pues se me resbala y se cae a la cama. Frunzo el ceño al levantar la mirada y ver que se le ha dibujado una sonrisa divertida en el rostro. ¿Qué le pasa por la cabeza? ¡No todo lo que hago tiene que ser ridículo! Encojo un poco los labios mientras pongo un poco de morros y miro a la manzana que me ha dado. Es una de las más rojas habidas y por haber. Limpio un poco la piel superficial con los dedos y me veo reflejado. Las pintas que tiene la manzana son abrumantes y se me hace la boca agua con pensar en lo dulce que debe de estar. Trago saliva mientras con la manta de la cama de Loring la limpio un poco y la quito parte de la arena que puede haberse colado en el saco. Dejo la piel de esta brillante y una pequeña sonrisa se me dibuja en el rostro. Estoy deseando darla un bocado y dejar que su jugo se esparza por mi boca, sin restricción alguna, bañando cada una de mis papilas gustativas, quitándome el hambre.

Pero antes de poder dar bocado alguno, escucho otro rugido. Lejos de ser mis tripas esta vez, miro a mi alrededor y veo a Loring. Este se mira el estomago y yo me empiezo a reír. ¿De verdad? Se reía de mi y ahora le sonaban a él las tripas. Resultaba casi cómico. Me tapo la boca mientras miro hacia otro lado, intentando que no se escuche mi risa casi escandalosa y miro a Loring. Pero este me mira con odio. La risa se me corta en menos tiempo en lo que su ojo y mis ojos se cruzan. Dejo en mi cara una sonrisa pero es más de nerviosismo que de diversión. Me destapo la boca y agarro la manzana con ambas manos con temor a que me la quite pro haberme reído. Pero, al contrario que mis pensamientos, lo único que veo por el rabillo del ojo es como sale de la tienda y me deja a solas.

Miro la manzana como si fuera lo único que me quedara en el mundo y noto como se me ha cerrado la garganta del miedo. No sé por que, pero, a pesar de que acababa de verle reír, a pesar de que hoy le había visto tan humano, todavía me infundía miedo su mirada. Y más ahora que solo se le veía un ojo. Es como si su frialdad se concentrara el doble en él y congelara cada uno de mis huesos hasta que no pudiera moverlos. ¿Por qué sentía ese miedo hacia él? No lo sabía. Solo sabía que me infunda temor. Mucho. Trago saliva y llevo la manzana hasta mis labios, donde hundo mis torcidos dientes en un mordisco. Separo mis labios de la manzana y noto como estos quedan bañados en un sabroso zumo de manzana, resbalándose por la comisura de mis labios, creando un leve hilo de saliva que me une con la manzana hasta que separo lo suficiente la manzana de mi cuerpo, y el hilo se rompe y choca con mi barbilla. Noto como el jugo de la fruta inunda mi boca, como había imaginado, como poco a poco llena cada rincón de mi boca hasta que finalmente trago lo que he masticado. Irónicamente, ese primer bocado me ha abierto de nuevo el apetito. Irónicamente, ese primer bocado había desecho el nudo de mi garganta y me había dado más hambre que la que tenía. Pero a pesar de que el saco de manzanas estaba dentro de la tienda, sabía que no podía acercarme. Además de que mis pies me dolían ya demasiado por haberlos forzado a caminar antes, por que sabía que si Loring se enteraba, seguramente no me dejaría estar en su tienda más. Y, que quieres que te diga, casi que prefiero estar en la tienda de Loring a que me lleve Cort a su tienda.

Le doy otro bocado a la manzana y la mastico lentamente mientras, con una mano, limpio un poco mi cara, manchada de jugo de manzana. Cierro los ojos e intento disfrutar de cada momento en el que mastico, intentando quedarme con el sabor. Como si el echo de comer más despacio fuera a darme más comida. Como si masticar y morder más despacio iba a hacer que la manzana durara más. Pero al menos iba poco a poco ayudándome a controlar mi ansia. Mi ansia por llegar y morder una y otra vez la manzana y tragarla sin apenas masticarla. No me había dando cuenta el hambre que tenía hasta hace poco. No me había dado cuenta del hambre que tenía hasta que había mordido la manzana, siendo más específico. Noto el crujir de la piel romperse cada vez que mastico hasta que finalmente no queda nada más que masticar y vuelvo a tragar. Me quedo un rato parado, intentando que el momento se alargue antes de que mi brazo, llevado por mi gran necesidad de comer, lleve la manzana hacia mi boca y mis labios se abran para darle otro bocado.

Escucho en ese momento el roce de la tela de la entrada y me tenso. Veo la cabellera rubia de Loring pasar y poco a poco me relajo y le miro de arriba a abajo, parándome en una bandeja que lleva. Mis ojos se abren al igual que mi boca. Mi manzana no era nada comparado con lo que llevaba él. Esa bandeja tenía como varios compartimentos. En uno de ellos había alubias que prácticamente rebosaban. En el de al lado tenía un poco de puré de patatas y un trozo de pan. En el compartimento que había debajo de las alubias había un poco de carne y en el lateral entero, unos macarrones con queso. Quedaba un pequeño compartimento que estaba adornado por un yogurt y un vaso de agua. Decir que casi se me cae la manzana de ver lo que él traía en la bandeja, era poco. De pronto, la manzana me sabía a poco. ¿Me da una manzana para luego restregarme todo lo que va a comer él? ¿En serio? ¿Donde ha ido a parar la poca humanidad que le había visto? ¡Esto era algo cruel! Mi tripa vuelve a rugir cuando mi cerebro a procesado toda la comida que se va a zampar Loring. Seguramente para él no era apenas nada, pero eso era lo más parecido a un plato de lujo para mi. Trago saliva y noto que mi boca esta completamente abierta y que la manzana se resbala lentamente de mi mano. La agarro con fuerza y miro entre mis piernas mientras doy un pequeño bocado a la fruta. Necesitaba control, necesitaba control. Y más sabiendo que la comida era de, ni más ni menos que Loring. Por tanto no podía lanzarme a ella y comer. Mis ojos se alzan y miran a Loring, bueno, más bien a la bandeja de su mano. Y parece darse cuenta. Mueve la bandeja hacia un lado y mis ojos, sin yo quererlo, lo siguen hacia ese lado. Cuando lo mueve hacia el lado contrario, mis ojos se mueven hacia ese lado también. Lo repite en varias ocasiones y de pronto suena una carcajada. Frunzo un poco los labios y me cruzo de piernas y de brazos y doy otro bocado a la manzana. Quizás más grande de lo que yo quería. Noto como se acerca, pues le veo por el rabillo del ojo, y como la cama se hunde cuando él se sienta. Evito mirarle directamente cuanto puedo y, para distraerme, miro fijamente mi manzana, como si fuera la cosa más importante del mundo. La muerdo un par de veces más y cuando voy a dar otro mordisco veo que me la he acabado. Me dejé llevar por el ansia y terminé sin comida, mientras que Loring todavía disfruta de su comida.

Mordisqueo un poco de lo que queda en el corazón de la manzana y miro a mi alrededor antes de agachar un poco la cabeza y quedarme quietecito. Escucho como los cubiertos que usa Loring chocan contra la bandeja mientras come. Me obligo a mi mismo a no mirarle mientras mi imaginación trabaja por mis ojos y me hace ver como Loring come. Como muerde el trozo de carne que ha traido y lo mastica lentamente, mezclandolo con el puré de patatas. Como coge un poco de pan para que todo pase un poco mejor y bebe agua antes de terminar lo poco que le queda en la bandeja. Me sigo obligando a mirar al suelo para no mirarle a él. Seguramente que la bandeja esté ya limpia. Encojo un poco mi pierna buena y me abrazo mi rodilla mientras trago saliva e intento convencerme a mi mismo que no tengo nada de hambre. Cruel mentira pues escucho como los cubiertos chocan por última vez en la bandeja. Mis ojos se mueven solos hacia la dirección de Loring.

—No quiero más —dice, de pronto. Veo en su bandeja como las alubias todavía están , intactas, al igual que el pan. Le miro y veo como me deja la bandeja sobre la pierna que dejé estirada. Trago saliva y miro a Loring a punto de preguntarle si es de verdad que me lo da, si no es una broma. Pero decido que lo mejor que puedo hacer es mantener la boca completamente cerrada en ese momento, no fuera a cambiar de opinión en lo que se dice nada y yo me quedara sin nada de comer. Cojo la cuchara que parece estar limpia y la lleno con unas pocas alubias. A pesar de haber comido hace nada una manzana, no me importaba. Era el único momento en el que podía comer algo en condiciones. Después de dos meses podía comer comida de verdad. No lo iba a desaprovechar fácilmente.

Cuando me meto la cuchara en la boca, siento todo el sabor en mi boca, inundándome. Por primera vez comía algo en condiciones. Y sentía ganas de llorar. Mastico un poco y cojo un pequeño trozo de pan para metérmelo en la boca justo cuando trago las alubias. Lo mastico lentamente y me escuecen los ojos. No es lógico sentirse tan emocionado... o … alegre por que mi estómago se sentía tan agradecido por tener comida de verdad por una vez. Cuando trago el trozo de pan, trato de tragarme con él parte de mis lágrimas. Por primera vez en dos meses no me siento como un objeto. Por primera vez en dos meses me siento como un verdadero ser humano. Me siento como una persona.

—Gracias —musito con voz temblorosa antes de tomar otro trozo de pan y taparme la boca. Los ojos escuecen mientras aguanto lo que puedo. “De verdad, muchas gracias” me dan ganas de decir. A pesar de que había sido él quien me había atrapado, el que me había atado al mástil durante dos meses. Él tenía la culpa de todo lo que me había pasado. Pero a pesar de todo, este trato minimamente humano que me estaba dando ahora, era muy agradecido. De ser nada, me sentía de nuevo algo, Me sentía de nuevo una persona. Me sentía de nuevo Miette y no una “puta francesa”.

A mi lado, noto como Loring mira hacia otro lado, durante breves instantes. Parece que no me ha oido y en el fondo lo agradezco. En un momento de debilidad había mostrado parte de mi que no quería mostrar. No tenía por qué agradecerle nada, no tenía por qué decirle nada, pero el echo de poder comer hoy, sentía que debía de agradecérselo.

De pronto, noto su mirada. Sé que me está mirado por que noto su ojo sano clavado en mi. Solo por eso intento comer más despacio. Solo por eso intento comer lo más calmadamente posible pues no quiero que de verdad se piense que soy como un animal. Ahora que me ha dado trato humano no podía ser un animal. Tenía que demostrar que a pesar de haber sido tratado como un perro, como una puta, como lo que sea que haya sido tratado, en realidad era un ser humano. Que a pesar de haber trabajado para el bando contrario era un hombre, como él. Que a pesar de estar en lados opuestos en esta guerra, yo era humano. Y con suerte se daría cuenta, tarde o temprano, y me dejaría ir. Quizás también era un “sueño” casi imposible, estúpido. Pero ya no perdía nada por intentarlo.

Terminé las alubias al cabo de un rato, dejando un poco de pan sin comer. Dejo el corazón de la manzana en uno de los huecos y cojo el pan entre las manos, masticando lentamente. Después de tanto tiempo sin comer en condiciones, eso me había llenado. Era poca cosa, pero me sentía lleno. Pero me gustaba el sabor de la comida, después de tanto tiempo sin probarla, y me forcé a seguir comiéndome el trozo de pan hasta que no quedara nada. Miro hacia Loring y me cruzo con su mirada. La aguanto tanto como puedo y miro hacia mis manos.

Ya no sé que pensar.

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Primero: Se me olvidó mi comentario final :'D soy lo que no hay.
Segundo: Especial agradecimientos a Momo >w< Que ha sido la que me ha ayudado para que el capítulo saliera hoy a la luz. Y gracias a ella salió un capítulo más soft que anteriormente ;D
Y por ultimo: Estoy especialmente orgullosa de este capi. Además que pude hacerlo rápido, con ayuda, por que es el primer capi que no tiene, necesariamente, una escena muy cruel. Espero que os guste a todos los que leais.

-->Capítulo 5<--

3 comentarios:

  1. ¿Te he dicho que te adoro? Casi he pegado un bote al ver que habías actualizado. Como Miette y la comida, me ha costado créermelo XD

    Loring me despierta sentimientos contradictorios. Comprendo la confusión de Miette. Y el alemán ha tenido suerte: si no fuera por esas heridas Miette se le habría avalanzado para quitarle la comida.

    ¡Nos vemos en el siguiente! >¬<

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    1. Ahahahaha si no llega a ser por Momo, no está para hoy xD
      Perfecto <3 lo que quería :'D -frota las manos- ewe Y si. Tuvo suerte xD. Menos mal que Miette sabe controlarse, aunque a veces actue sin pensar.

      Me alegro que te haya gustado!

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  2. Como bien marcas primer cap. no excesivamente cruel. Aunque deja algo descolocado. Hombres, quien sabe lo que les pasa por la cabeza. En serio, Loring parece un poco bipolar, y para que mentir, si en realidad le empiezo a entender un poco (al menos como actua en este capítulo). Y ¿¡Cort y su séquito le han apalizado!? ¡Esto no quedará así, buh!

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