6 sept. 2015

Deux côtes opposúx [Parte 8]

Contenido +18 ChicoxChico.
Protagonista: Matthew Daniels (Oc) Con el nombre de Miette.
Esto es un relato de varios capítulos de ficción basado en una guerra, en un universo totalmente inventado. Los personajes y lo que sale en este relato es todo ficticio cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. De igual modo, el contenido de este relato puede resultar sensible por su contenido ideológico. Si no te gusta el género chicoxchico, o el echo de que esté ambientado en una guerra, así como posibles escenas pornográficas y/o grotescaste invito a no leer esto. Gracias por la atención.

Puse el descargo de responsabilidades por si acaso. No vaya a ser....

-->Índice<--||-->Capítulo 7<--

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8



Mientras Loring y Robert cenaban, no pude evitar ir mirando de reojo a Loring. Me había costado relajar mi acelerado corazón tras esa caricia y ahora simplemente me preguntaba que era lo que me pasaba. Me humedecí un poco el labio y dejé que mi mirara se fijara en las tablas del suelo. Estaba confuso, demasiado confuso a decir verdad. Todo me daba vueltas. Cada vez que recordaba la caricia, mi cara se sonrojaba ligeramente. Empezaba a pensar que tanto tiempo en el apartamento me estaba atontando, pero que todavía tenia la suficiente lucidez como para darme cuenta de mi reciente locura. Loring, cuando veía que estaba sonrojado, sonreía con cierta picardía quizás pensando que simplemente me sonrojaba por que pensaba en la escena de sexo que había tenido él con Julie. Suspiré un poco mientras me abrazaba las piernas. Siendo sincero, el ver a Julie me había dejado, sin saber bien por qué, con la autoestima más baja de lo que normalmente estaba. Si bien nunca me había apreciado suficiente y que cuando empezó, ya hace más de un año, todo este rollo con Loring me había comenzado a tener asco, ahora ni si quiera valoraba una milésima parte de mi. Ella era una mujer, una hermosa mujer con la piel blanca y tersa, con su cuerpo lleno de curvas y sin imperfecciones visibles; pero yo no era más que un saco de huesos, con la piel del pecho pegada a mis costillas las cuales se notaban demasiado, donde mis brazos eran tan delgados que parecía que el músculo había desaparecido, teniendo hendiduras donde antes había tenido mejillas, con las manos huesudas y para nada delicadas. Solo era una débil sombra de lo que mi cuerpo había sido antes. Nunca tuve demasiado peso pero jamás habita llegado a estar tan delgado. Levanté mis manos y me abracé los hombros frunciendo el ceño. Antes era pequeño y ahora era pequeño, débil y frágil.


Pegué un poco más mis piernas a mi pecho tratando de esconderme. El sonrojo se había desvanecido entre los pensamientos que de pronto habían inundado mi mente. Cerré los ojos y apoyé la frente en mis rodillas abrazándome las piernas de nuevo. Noté movimiento a mi alrededor pero no hice demasiado caso. Estaba cansado. Hoy el día habia sido largo y lleno de experiencias que no terminaba de comprender, por lo que simplemente quería dormir en el único lugar seguro que conocía: el baúl. Parecía mentira que un espacio tan reducido hubiese terminado siendo el único lugar en el que poder esconderme, en el único lugar donde sentirme realmente seguro, como si fuera mi casa. Me mordí el labio cuando comencé a oler algo cerca de mi y no me moví del sitio, sabiendo que si Loring estaba cerca con la comida sería para darme hambre y que lo pasara mal. Pero no pude evitar sorprenderme cuando de pronto senti algo en el hombro, alcé la mirada y me encontré su bandeja delante de mi. Miré a Loring confuso, sin saber muy bien como tomarme eso, si como una ofrenda o como una manera de meterse conmigo, pero él solo frunció el ceño y movió de nuevo la bandeja hacia mi. La tomé cuidadosamente y todavía sin fiarme demasiado y él la soltó para volver a sentarse en su cama y continuar hablando con Robert. Murmuré un apenas audible gracias antes de sentarme de nuevo apoyando la bandeja sobre mis rodillas. Había un pequeño trozo de pan, unas judías (comida que había descubierto que Loring odiaba) y un poco de puré de patatas. Giré el rostro hacia Loring de nuevo, mientras ese seguía charlando con Robert, medio tumbándose en la cama con los brazos detrás de la cabeza. Giré mi cabeza de nuevo hacia la comida sin terminar de hacerles caso pues no quería prestarles demasiada atencion, y tomé la cuchara que había dejado en la bandeja.

Después de lo que había visto esta misma tarde, no terminaba de entender muy bien cual era la situacion en la cabaña. Julie era la prometida de Loring, Loring parecía no tener el mínimo interés en ella si no era sexo (como se había comprobado) y, Robert y Julie parecían tener un romance secreto, por lo tanto, Robert era el amante de Julie y Loring era engañado. Pero Robert y Loring tenían una amistad fuerte, por lo que dejaban ver, pues sino él no hubiera confiado lo suficiente como para llevarme y seguramente me hubiese dejado atado a algún árbol. Así que... ¿Que pasaría cuando Loring se enterase? ¿Se enfadarían? Sacudí levemente la cabeza. ¿Y eso que me importaba? A mi sus vidas no me incumbían. No debería importarme que Loring, después de todo lo que ha echo, se sienta dolido y traicionado. En el fondo se lo merece. Pero claro, teniendo en cuenta que el general es el padre de Julie, si Robert y Loring se pelearan, el general seguramente que se creería más las palabras de Robert que las de Loring puesto que Robert tiene una prueba para demostrar que Loring le es infiel a su prometida: yo; por lo tanto si se pelearan lo más probable es que yo terminara muerto a manos del general, por lo que si se peleaban o no si me incumbía pues mi vida estaba en riesgo. ¡¡ARG!! Joder ¿por que todo es tan jodidamente complicado? Yo solo quería dinero para que mi hermana viviera tranquila, joder....

Suspiré sin querer pensar más en ese tema y sacudí un poco la cabeza antes de comenzar a comer. Miré a ambos un momento antes de comenzar a comer lentamente. Al principio pensé que no tendría mucho apetito, pero me sorprendí a mi mismo cuando de pronto mi mano comenzó a moverse más rápido y comencé a masticar con mayor frecuencia. Mi estomago demandaba esa comida como si del mayor tesoro se tratara y eso que casi todas las noches cenaba y hoy, precisamente hoy, también habia desayunado, por lo que mi cupo de comida había sido completo... Agradecí mentalmente a ese lado compasivo de Loring o al cocinero por preparar la comida que más odiaba Loring...o yo que sé, pero hoy había comido por partida doble, y eso era lo más maravilloso que había probado en este año.

Me tomé mi tiempo para comer, tratando que todo fuera lento para que me llenara antes, pero aun así, aun habiendo tardado tanto en terminarme esa minúscula cena, todavía me sentía vacío. Saqué la bandeja del baúl y la dejé en el suelo mientras Loring y Robert seguían hablando y me acurruqué un poco en el baúl tratando de encontrar una posición cómoda. La verdad es que hubiera preferido quedarme con las ropas de Loring, pues me habrían servido de almohada, pero, una vez pasado el peligro, Loring las había guardado donde estaban antes. Apoyé mi cabeza en el lateral del baúl y cerré un poco los ojos, tratando de dormirme, aun cuando no tenia sueño. Si, estaba cansado, pero me iba a ser dificil conciliar el sueño. Pero de pronto...

—Loring, quizás puedes hacer algo, pero intenta no casarte con Julie —comenzó Robert. Abrí los ojos y les miré de reojo, sin que se notara demasiado.

—No menciones a esa puta —contestó Loring mientras fruncía el ceño y miraba a Robert con cara de asco. Se tumbó bien en la cama y cruzó los brazos. Miré a Robert quien le dedicó una mirada totalmente asesina, de estas que le hubieran agujereado hasta desintegrarle.

—Eres un gilipollas, Loring —añadió acompañado de esa mirada. Tragué saliva nervioso mientras Loring devolvía la mirada a Robert y de paso enseñaba el dedo corazón a modo de insulto. Apreté un poco las manos en el borde del baúl notando que mi presencia debió de ser olvidada por completo. Me mordí el labio antes de que Robert le diera la espalda y Loring hiciera lo mismo, quedando ambos mirando a las paredes. —Ojalá te hubiesen castrado en lugar de dejarte tuerto —dijo poco después de tumbarse y que apagaran las luces.

Miré a Loring que comenzó a gruñir en la cama. Se sentó en esta un momento antes de mirar a Robert y abrir la boca para decir algo, pero la cerró de nuevo. Apretó los puños en la sábana y se levantó, poniéndose los pantalones y una camiseta antes de salir de la cabaña. Nos quedamos en silencio, Robert seguramente que satisfecho por haber dejado a Loring sin palabras, pero yo me quedé un poco.... bastante incómodo. Me acurruqué un poco más, habiéndome desvelado por completo y sintiendo el estómago revuelto. Me arrepentía de haber comido. Suspiré un poco antes de acurrucarme más y tirar de la tapa del baúl hacia abajo, sintiendo que me temblaba un poco las manos, para semicerrarla, dejando un pequeño trozo de madera en uno de los laterales para que hubiera, al menos, algo de ventilación.

¿Donde habría ido Loring? Por alguna razón, me inquietaba no tenerle en la habitación. Dejé mi cabeza de nuevo sobre mis rodillas y me mordí el labio. Me obligué a mi mismo a cerrar los ojos para tratar de descansar, pero el sueño no venía a mi aunque me forzara a ello. Me rasqué la nuca y me cambié de nuevo de posición, tratando de conciliar el sueño. Ah, esta iba a ser una noche larga.


*


Loring no había aparecido en toda la noche, y yo había sido incapaz de dormir. Cuando los primeros rayos del sol comenzaron a asomarse por las ventanas, sali del baúl y me fui a un rincon escondido detrás de un monton de cosas, quedandome tumbado en condiciones lo que quedaba de noche. En un rato Robert se despertaría y se vestiría para ir a por algo de desayunar mientras que, en cualquier otro día, hubiera encontrado a Loring dormido en su cama. Pero en este caso no era así. Robert se despertó poco después de que yo me estirara en el suelo mientras que la cama de Loring continuaba vacía. El primero le restó importancia a la ausencia del rubio y se fue a por algo de desayuno. Cerré un poco los ojos, tratando de por lo menos dormir un par de minutos, pero ahora que estaba solo me sentía todavía más inquieto. Una extraña paranoia se cernía sobre mi y no terminaba de comprender el por qué.

Me tumbé bocarriba, sintiendo como el coxis se clavaba en la madera y haciendo una pequeña mueca antes de dejar mis brazos a ambos lados de mi cuerpo. Robert no tardó en llegar y al verme tumbado en el suelo, solo alzó una ceja y se encogió de hombros antes de sentarse a desayunar. Yo solo alcé la mano y le saludé como si nada antes de girarme y darle la espalda, acurrucándome un poco.

Escuché la puerta abrirse y me senté pensando que Robert habría terminado ya y se habría ido, pero me quedé sorprendido al ver que Loring entraba en la habitación con una bandeja en la mano. Ladeé la cabeza al ver que Loring me miraba y terminé apartando la mirada confuso. El me miró con indiferencia y terminó sentándose en la cama, actuando como normalmente hacía, comenzando un tema totalmente trivial, para hablar con Robert como si hubiese pasado la noche en la cabaña, como si la discusión del día anterior no hubiera sucedido.


Así, pasaron un par de semanas. Loring seguía actuando con normalidad, como si nada hubiera pasado en estos días mientras que Robert le seguía el rollo. Poco a poco mi paranoia fue pasando hasta desaparecer casi por completo. Cuando despertaba, Robert me daba una tostada de las dos que se cogía y yo comía algo y Loring desayunaba con normalidad. Se iban al entrenamiento, volvían, cenaban y se acostaban pues la comida la hacían fuera. Eso si, Loring, de pronto, me tuvo en abstinencia. No quiso tocarme ni una sola vez, solo me miraba antes de acostarse o antes de irse, como si yo fuera un mueble más de la habitacion, solo que me tenían que alimentar. Eso me hacía sentir bastante incómodo y, para que negarlo, un poco furioso. Después de que me utilizara todo lo que quería y más, de pronto me ignoraba hasta el punto de que había días que no me dirigía la palabra. En un principio agradecí que esa abstinencia perdurara, pero ahora, dos semanas después, empezaba a notar que necesitaba de Loring más de lo que creía.

Ese día Loring se despertó antes que Robert. Se fue a por el desayuno con un bostezo mientras le miraba un poco adormilado. Fruncí el ceño al ver que de nuevo no me hacía caso y me crucé de brazos dentro del baúl. Hice una mueca antes de que Robert se despertara y alzara las cejas sorprendido al ver que Loring se había levantado antes. Me miró como queriéndome preguntar algo, pero yo solo me encogí de hombros sin llegar a contestarle pues estaba tan confuso como él, aunque, además de confuso, estaba enfadado. Robert se levantó y me miró antes de salir de la cabaña a por el desayuno. Me quedé solo en la habitación y dí un par de vueltas antes de que Loring volviera de la cafetería con una bandeja y mirara en mi dirección por primera vez.

—¿Te he dado permiso para salir? —dijo con indiferencia mientras se sentaba, haciendo que sintiera que me apuñalaba con esas palabras. Fui a contestarle pero su frio ojo me sirvió de advertencia para saber que no estaba del mejor humor. Me volví a meter en el baúl enfadado mientras me cruzaba de brazos. ¿A que venía esa manera de tratarme? ¿Es que no me iba a hacer ahora caso? De ser así que me dejara libre, joder. Sacudí la cabeza y me encogí un poco frunciendo el ceño. ¿Pero que narices? No debería molestarme que Loring me dejara tranquilo. Debería alegrarme....

Miré a un lado antes de que Robert volviera a entrar y comenzara, como siempre, a hablar con Loring. Evité mirar a ambos pues veía estúpido que me vieran de mal humor y simplemente me giré un poco para darles la espalda y fingir que estaba dormido. Odiaba que Loring me tratase con esa indiferencia, pero también odiaba que simplemente se acordara de mi para el sexo. Ahora que no había sexo y pasaba completamente de mi cara, quería hacer algo para que me hiciera caso, pero la poca dignidad que me quedaba no se la iba a servir en bandeja para que la aplastara, no iba a ir detrás de él para que me revolviera el pelo nada más y luego llegara y pasara de nuevo de mi. ¡JODER!

Me estaba empezando a preocupar seriamente por mi. ¿Qué me pasaba? Abrí los ojos mirando a la madera del baúl y buscando una manera de entretenerme mientras Loring y Robert hablaban. Arañé un poco los tablones, en silencio antes de ver que tenía las uñas demasiado largas y comencé a mordérmelas en busca de algo mejor que hacer. Cerré los ojos antes de apoyar mi brazo en el lateral del baúl y trate de dormirme aunque fuera un rato, pero fue imposible pues mi cabeza comenzó a trabajar para hacerme perder el sueño.

¿Por qué Loring pasaba de mi? ¿Había echo algo? ¿Tenía algo? A ver, era normal que Loring quisiera ser más fiel a su prometida, pero ¿por qué justo ahora? ¿Es que antes no era consciente del peligro que corría si le pillaban y ahora si? ¿Es que ahora le estaban vigilando? Me sacudí el pelo antes de volver a mirar hacia delante, antes de darme cuenta de que la habitación estaba en silencio y que Loring y Robert me estaban mirando.

—¿Estas bien, Miette? —preguntó el castaño mientras alzaba una ceja —Quizás la falta de comida le esta afectando —añadió más para Loring que para mi. Noté que me sonrojaba y fijé mis ojos en mis rodillas.

—¿Esto es algo nuevo? —preguntó a su vez Loring, dando a entender que seguramente me veía como si estuviera loco. ¿Lo parecía? Quizás era eso por lo que pasaba de mi... Quizás era por que de pronto me veía más como un pirado que como un humano.... ¡¡AH JODER!! Que yo no debería preocuparme por eso.

Tras un par de minutos más, Robert y Loring se fueron al entrenamiento. Al quedarme solo, aproveché para salir, escondiéndome de las ventanas para poder estirarme un poco, o, en su defecto, estirar solo las piernas. Moví mi cuello a los lados y me quedé mirando fijamente al frente antes de ir a la cama de Loring y tumbarme en ella. Cerré un momento los ojos mientras el aroma de Loring llegaba directo a mi nariz. Cerré los ojos al inhalarlo y los volví a abrir al notar el olor a tierra que me inundaba. Era algo de él, era característico suyo. A pesar de que Robert y él entrenaban juntos, vivían juntos, el olor de Loring era totalmente distinto al de Robert. Era un olor natural... me hacía sentir inquieto y un poco.... extraño.


Abrí los ojos pesadamente y vi que estaba atardeciendo. Parpadeé un poco sorprendido antes de girarme y buscar a Robert o Loring con la mirada. ¿Cuando me había quedado dormido? Me tranquilicé al no ver a ninguno ahí y me levanté de la cama, estirándola para que quedara tal y como la había dejado Loring al irse antes de irme directo a mi baúl y acurrucarme. La puerta no tardó mucho en abrirse dejando entrar a Loring y a Robert quienes charlaban animados sobre el entrenamiento. Me mordí un poco el labio al ver que se sentaba como si nada y se descalzaba antes de tumbarse. Frunció el ceño antes de mirarme y aparté la mirada como si conmigo no fuera la cosa antes de que Robert me preguntara si me aburrí mucho. Me encogí de hombros mientras él simplemente me miraba y se tumbaba en su cama un momento antes de que llamaran a la puerta. Me tensé y tiré de la tapa del baúl para cerrarlo para que mi presencia no fuera vista.

Escuché como uno de los dos se levantaba y abría la puerta antes de volver a cerrarla escuchándose un quejido.

—¿Que haces? —preguntó Loring, por lo que deduje que Robert era quien abrió la puerta.

—No voy a dejar que entre —contestó Robert. Me asomé un poco y le vi cruzado de brazos. Me llevé una mano al pecho antes de ver como Loring abría la puerta.

—¿Qué haces aquí? —preguntó el rubio.

—Vengo a cobrarte el favor del otro día —dijo el que estaba en la puerta con voz divertida. Me acerqué más al borde del baul para tratar de adivinar quien era pues esa voz me era familiar. ¿Sería el general que le hizo un favor a Loring para que pasara la noche fuera? Pero Robert me impedía la visión, seguramente por que yo era demasiado visible. Agaché un poco la cabeza antes de cerrar del todo el baúl y escuchar pasos. —Si no quieres verme, puedes irte —añadió el desconocido.

—Sigue siendo mi habitación, yo me quedo si quiero —contestó Robert con seriedad mientras le escuchaba caminar y llegar hasta la cama, oyendo los muelles de la cama chirriar ante su peso.

—Dudo que te guste lo que vas a ver —añadió el desconocido arrancando una risa a Loring. Se hizo un silencio, intuí que incómodo y me mordí el labio mientras me clavaba lo que me quedaba de uñas en la rodilla. Escuché de nuevo el chirrido de los muelles de una de las camas, no supe si alguien se acercaba o alejaba pues de pronto volvieron a quedarse en silencio. Pude escuchar mi respiración y tapé mi boca respirando lo más silenciosamente posible. Quise alzar el baúl para mirar, pero comenzaba a tener miedo de qué encontrarme. ¿Y si de verdad era el general? Seguro que no dudaría en pegarme un tiro... pero daba a entender que lo que iba a pasar era... ¿sexo?

Fruncí el ceño. Espera... ¿Loring iba a tener sexo? ¿Con otro hombre? ¿Quien? ¿Por que no conmigo? De pronto todas las preguntas que había olvidado mientras había dormido, volvieron a mi mente, al igual que esa extraña sensación. Me abracé más las piernas a la par que escuchaba como en silencio alguien se iba de la habitación.

—Putos desviados —dijo Robert antes de abandonar la estancia con un portazo. Me clavé los dedos en las piernas y miré hacia la madera sin querer hacer ningún ruido pero poco a poco fui empalideciendo mientras escuchaba a alguien caminar por la habitación.

—¿Qué haces? —preguntó Loring mientras el otro caminaba por la habitación y se quedaba al lado del baúl.

—¿Está aquí? —preguntó el desconocido. ¿Esta aquí? ¿El que? Se le escuchaba demasiado cerca. Dejé de respirar mientras abría mucho los ojos, dejando clavados mis ojos en mis rodillas. No, seguro que no era aquí. Seguro que era para otra cosa.

—¿Para que quieres saberlo? —preguntó Loring. Sentía que en cualquier momento se me detendría el corazón.

—Para saludar —contestó. O sea que si iba para mi. O sea que si estaba al lado del baúl. ¿Uno de los compañeros de Loring? No podía ser....

—¿Cómo?

—Eso mismo —respondió esa voz que poco a poco comencé a analizar —para saludarle... y enseñarle algo interesante —añadió con diversión y picardía. —Nunca lo hemos echo con un espectador —añadió al final.

—¿El que? —preguntó con escepticismo Loring.

—Lo que vamos a hacer. —Se hizo el silencio en la habitación durante un par de minutos antes de que Loring contestara.

—Mientras no le toques, haremos lo que quieras —contestó mientras se acercaba a mi. Me tensé más. Noté como la tapa del baúl se iba abriendo. Alcé la mirada y me encogí más cuando me encontré con el rostro de Cort. Hacía meses que no le veía y pensaba que jamás volvería a verle. Pero ahí estaba, encima del baúl, de mi único lugar seguro en toda esta cabaña, mirándome con lastima y superioridad.

—Cuanto tiempo, rata —dijo antes de acercar la mano antes de intentar a agarrarme, pero echandose hacia atrás al momento, recordando las palabras de Loring. —Una pena que no pueda tratarte como te mereces —añadió— Levántate. —Me quedé quieto y quise esconderme, volver a tirar de la tapa del baúl hacia abajo y esconderme.—¿Es que no me has entendido? —amenazó Cort. Pude ver como una vena se le hinchaba en la sien y como su mirada se inyectaba en sangre. Parecía querer agarrarme y estamparme contra la pared. Noté como poco a poco comenzaba a temblar y me mordí el labio con fuerza.

—Miette, haz lo que te dice —dijo de pronto Loring, sorprendiéndome. Le miré con los ojos muy abiertos. ¿Me ha llamado Miette? ¿No me ha llamado ni puta francesa, ni rata, ni perra, ni rana, ni cosa ni nada de eso? ¿De verdad me había llamado por mi nombre? Mi corazón, hasta hace un rato helado, volvió a latir con dolorosa lentitud. Asentí agachando la cabeza y me puse de pie poco a poco, sintiendo mis piernas temblar. Cort sonrió y acercó su rostro al mio, sin tocarme.

—Así se hace, rata. Ahora, sal del baúl y siéntate en la cama de Robert —ordenó mientras se separaba y me dejaba hueco para salir. Agaché la cabeza y salí del baúl, de mi zona de confort para sentarme en la cama del compañero de Loring y arrastrarme hacia la pared. Cort se acercó a mi mientras Loring se sentaba en la cama sin dejar de mirarme. —Ahora, no dejes de mirar en ningún momento, no te toques, no te muevas. Solo vas a quedarte sentado con las manos a ambos lados de tu cuerpo observando como has dejado de ser el juguete favorito de Loring. Como este se ha cansado de ti —añadió en un susurro antes de alejarse y sentarse al lado de Loring.

Fije mis ojos en ellos tal y como Cort había ordenado y me mordí el labio al ver como Loring me miraba con una ceja alzada y una sonrisa de diversión. Apreté las manos en las sábanas siguiendo las ordenes de no moverlas de mis costados estuve tentado de apartar la mirada cuando Cort tomó del rostro a Loring antes de besarle con fiereza. Esto le pilló por sorpresa a Loring quien, con un sobresalto, se echó un poco para atrás, pero no lo suficiente como para evitar a Cort. Este ultimo tomó a Loring de la nuca para pegarle más mientras que Loring agarraba con fuerza la camiseta de Cort quien, poco a poco, fue inclinándose sobre Loring hasta dejarle aprisionado debajo de su cuerpo. Por un momento temí que Cort aplastara a Loring que, aunque estaba entrenado, Cort tenia los músculos como doblemente desarrollados, por lo que era el doble de grande. Pero pareció que se hacía bien al peso del más musculado pues simplemente se colocó un poco de otra manera mientras se separaba un poco para respirar. Empujó a Cort antes de ponerse él encima de este y demandar otro beso, luchando por quien de los dos sería el dominante. Me quedé de piedra al verlos. No.... yo no podía hacer eso, definitivamente. Agarré con más fuerza las sábanas de Robert. Yo no poseía esa pasión por Loring, no iba a luchar por la dominación pues no me interesaba, no iba a cogerle de la camiseta y se la iba a quitar casi de un tirón, como hizo Cort, antes de ponerme sobre él de nuevo para dominarle. No tenía la fuerza necesaria para hacerlo, ni la pasión que ellos tenían.

Agaché un poco la cabeza sin dejar de mirarles, deseando que me dejaran mirar a otro lado, o simplemente no se dieran cuenta que había dejado de mirarles. Pero de vez en cuando Cort me echaba un vistazo, recordándome que tenía que observarles recordándome que tenía que obedecerlo. Tragué un poco de saliva cuando se separaron y un leve hilo de saliva se quedaba como nexo de unión entre sus labios. Loring había quedado encima mientras Cort se retiraba la camiseta y mostraba su demasiado formado cuerpo. Loring no estaba mal tampoco, vamos a entendernos, pero el nivel de desarrollo de Loring, comparado con Cort, era casi nulo. Volví a alzar la mirada mientras Cort apartaba la mirada de mi y se apoyaba en sus codos mientras mantenia la vista fija en Loring quien, bajó las manos por su peludo pecho hasta llegar al abdomen, donde se quedó jugando con el vientre de Cort antes de que este suspirara al ver que Loring no llegaba a bajar del todo. Se sentó en condiciones y atrajo a Loring hacia él antes de besarle el cuello y bajar por su cuello hasta su pecho, conteniéndose las ganas, al parecer, de dejarle alguna que otra marca que mostrara el acto del sexo que iban a tener hoy. Era demasiado excitante y mi cuerpo lo empezaba a notar. Poco a poco el calor se fue apoderando de mi cuerpo y eso que solo eran besos y todavía no habían llegado más lejos. Por un momento imaginé a Loring haciéndome lo que Cort le estaba haciendo y noté como mi mirada se emborronaba ligeramente.

Cort separó los labios de su pecho y tiró de los pantalones de Loring haca abajo de un tirón, dejandole en ropa interior la cual estaba levemente levantada y tirante a causa de la erección de Loring. Cort sonrió al ver eso y comenzó a acariciarle con la rodilla, presionándole y arrancandole algún que otro jadeo a Loring. Este fue a protestar y a separarle de él, pero Cort se adelantó y le tomó de las manos por encima de la cabeza, sujetándole e inmovilizándole.

—No me des guerra hoy, anda —dijo antes de comenzar lamer la piel de Loring. Este se estremeció un poco antes de que Cort se separara un poco y soltara las manos de Loring para agarrarle de las caderas con fuerza y morder la punta de su miembro erecto. Loring soltó, de nuevo, un quejido mientras dejaba la mano sobre la cabeza de Cort y enredaba sus dedos en su cabello. Cort bajó los calzoncillos de Loring sin querer jugar más con él y comenzó a lamerle desde la base hasta la cabeza, mordiendo levemente la punta para arrancarle algún gemido a Loring, casi sin éxito, para luego limitarse a metersela en la boca y comenzar a subir y bajar la cabeza. Loring jadeó un poco mientras echaba la cabeza hacia atrás y comenzó a hacer fuerza para que Cort moviera la cabeza a otro ritmo, quizás más rápido, pero parecía ser que Cort había decidido que ese ritmo sería perfecto para Loring quien, parecía estar comenzando a desesperarse. Comenzó a mover levemente las caderas en contra de la boca de Cort y por un momento clavó la mirada en mi, mientras aumentaba el ritmo de sus caderas en contra del movimiento de Cort. Puso los ojos en blanco mientras negaba con la cabeza, cosa que me dejó completamente confuso puso cara de disgusto a pesar de que abría la boca para soltar suspiros. Era la misma cara que ponía cuando me insultaba, como diciendo «este tio es gilipollas». Fruncí el ceño y ladeé la cabeza sin llegar a entender mientras Loring sonreía un poco lamiéndose los labios antes de volver a mirar a Cort y cerrar los ojos para echar la cabeza hacia atrás, de nuevo, y dejar que fuera Cort quien decidiera cuando cortar.

Este no tardó demasiado pues sacó el palpitante miembro de Loring de su boca, quien parecía estar insatisfecho con esa mamada pues podía leer en su mirada que deseaba más. Noté como una mi miembro se iba despertando al ver eso, deseando de pronto tenerle dentro a pesar de lo mucho que odiaba a Loring. No lo entendía, no lo comprendía. Era solo la lujuria la que inundaba mis pensamientos y no me dejaba pensar con claridad. Quería agacharme hacia él y terminar esa mamada que Cort había dejado a medias. Quería ponerme de rodillas sobre él y que entrara en mi interior hasta que ambos tuviéramos un explosivo orgasmo. Quería que Cort se largase y que Loring me hiciera caso, pero eso no iba a ser así. Mire a Cort quien no le dio el gusto a Loring, bajándose él los pantalones y tirando del brazos del otro, moviendo levemente la cabeza para que se diera cuenta de que lo que acababa de disfrutar ahora tenia que hacérselo a Cort. Loring alzó una ceja y le miró mientras Cort enredaba la mano en el cabello de Loring. Se dedicaron una mirada y finalmente Loring me miró de reojo, de nuevo, antes de bajar su boca por el miembro de Cort. Cerré las piernas y fruncí el ceño. ¿Que? No. ¿A Cort, siendo tal y como es, siendo capaz de hacerle daño, le hacía eso y yo tenía que conformarme mirando? Fruncí el ceño aún más al ver que de la garganta de Cort salían unos gemidos y apreté con fuerza las sábanas. No me podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Las caderas de Cort se movían de arriba a abajo en contra de los obligados movimientos de Loring por culpa de la mano de Cort que le sujetaba. Se echó para atrás sacando el miembro de Cort de su boca con un leve hilo de saliva uniendolo a sus labios antes de que el musculado tomara de las mejillas a Loring y le volviera a besar, de nuevo. Tiró de Loring sobre él y sus miembros se rozaron haciendo que ambos suspiraran en los labios del otro. Suspiré al imaginar como se sentiría eso. Si ya la visión de esos dos, para mi jodida desgracia, conseguía excitarme, el simple echo de imaginar lo que se sentiría que Loring hiciera eso conmigo o rozarme con él hacía que mi miembro comenzara a doler entre mis piernas, apuñalando mi estómago con dolorosa y escitante dureza. Arg... algo estaba fallando en mi, lo sé. Pero no podía evitar sentirlo.

Vi como se movían para quedar sentados y quedando casi a la misma altura continuaron ese beso en el que se saboreaban el uno al otro. Tiré de las sábanas hacia arriba frunciendo el ceño mientras la mano de Cort comenzaba a masturbar el miembro de Loring. Loring parecía querer dejarse hasta que empezó a hacer lo mismo, separándose de Cort y mandándose una mirada, ambos, de puro desafío, tratando de luchar por quien dominaría la situación tan solo con una mirada.

Cort se puso sobre Loring mientras le masturbaba y se colocó entre sus piernas de un solo movimiento dejando a Loring en una mala posición si quería dominar el cuerpo de Cort, pero sería un poco raro que así fuera. Pero si lo normal hubiera sido que se hubiera abierto de piernas, Loring se cerró en banda y se colocó sobre Cort tomando el control de la situación. Este alzó una ceja al ver al rubio encima quien, con una sonrisa traviesa comenzó a mover sus caderas sobre las de Cort, comenzando a frotarse levemente el uno contra el otro. Abrí los ojos asombrado al ver como ese roce conseguía que los gemidos surgieran de la garganta de Loring y de Cort tanto como había pasado antes con las mamadas y moví un poco mis piernas cerradas, incómodo al notar como esa imagen era demasiado excitante para mi cuerpo a la vez que me inundaba de furia. ¡ME JODIA MUCHO! Pero no podía evitarlo. Era excitante, necesitaba tocarme, aliviarme, algo. Loring moví alas caderas contra las de Cort, Cort movía las caderas contra las de Loring. ¿Por que tenía que ver esto? Volvieron a juntar sus labios ahogando suspiros y jadeos que se les escapaban de la boca antes de que Cort tomara las caderas de Loring y comenzara a moverse con mayor velocidad.

Loring, por su parte se mantuvo quieto, dejando que los suspiros se pegaran contra la piel del cuello de Cort, aunque después de lo que había visto antes... ¿debería pensar que lo esta haciendo en serio? Pude ver como aguantaba las ganas de morderle como muchas veces había terminado haciendo conmigo. Alzó la mirada para ver a Cort el cual echó la cabeza hacia atrás de puro placer mientras sus gemidos tomaban predominancia entre los demás sonidos. Volví a mover mis piernas, incomodo, excitado y cabreado. Quise apartar la mirada pero estábamos hablando de Cort, y no quería saber que clase de castigo podría preparar si no obedecía. Aparte la mirada de sus cuerpos y noté como la mirada de Loring estaba clavada en mi, como sus caderas comenzaban a mover más notoriamente. Su ojo no se despegó de mi y poco a poco comencé a sonrojarme. Sentía como si me estuviera desnudando con la mirada, como si de pronto esas embestidas fueran a mi, como si yo fuera quien estuviera debajo, con las piernas abiertas sintiendo como me taladraba por dentro hasta hacer que de mi garganta salieran gemidos, suspiros, jadeos... Se me aceleró la respiración mientras él continuaba moviendo sus caderas y agachaba su mirada a mis piernas que escondían la maldita erección. Tras eso, Loring volvió a mirar a Cort y cerró el ojo mientras movía sus caderas, dejando a Cort sumiso y disfrutando de ese roce que tanto le excitaba. De pronto, sus manos agarraron más fuerte las caderas de Loring comenzando un vaivén hasta que finalmente quedó quieto, obligando a Loring a pararse, mientras de su erección surgía el orgasmo en forma de espeso y abundante semen. Puse cara de asco al recordarlo y me permití apartar la mirada durante ese instante mientras que el orgasmo de Cort duraba con el nombre de Loring en el aire.

Cuando volví a mirar, vi como se separaban y como Loring se tumbaba a un lado mientras que Cort se sentaba dandose por satisfecho, al parecer, y comenzando a vestirse para irse. Me dedicó una mirada mientras yo dejaba de mirarle. Miré hacia mis pies y vi como estaba cerca de la cama de Robert. Alcé la mirada un poco y me le encontré con una risa burlona.

—Abrete de piernas —dijo haciendo que me tensara. Vi a Loring como se erguía un poco—No puedo tocarte, pero si puedo verte. Ábrete de piernas, tienes que obedecerme —añadió mientras yo apartaba la mirada.

—Vete al baúl —interrumpió de pronto Loring antes de que obedeciera a Cort.

—¿Por qué? ¿No mandaba yo? —preguntó Cort girándose hacia Loring.

—Ahora ya no. Es mi mascota y solo yo puedo verle así —añadió antes de cruzarse de brazos.Le miré y miré a Cort antes de arrastrarme por la cama y dirigirme de nuevo a mi caja, donde, dandole la espalda a ambos, me metí y escondí mi cuerpo de ellos. Abracé mis piernas con fuerza para esconder la erección que me había provocado verles y Cort simplemente me miró. Se terminó de vestir y tras darle un ultimo beso a Loring se fue de la habitación. —Neardental —dijo Loring mientras se movía en la cama. Miré hacia la direccion donde había desaparecido y me acurruqué en el baúl de nuevo, mirando en direccion contraria a Loring para no verle. No quería ver en su cuerpo los restos del sexo reciente pues me molestaban.

Me molestaba verlo y mucho además. Me crucé de brazos mientras fruncía el ceño. Era molesto, muy molesto y no terminaba de comprender bien por qué. Y encima tenia una erección dolorosa entre las piernas por haber imaginado que Loring me estaba follando en lugar de estar con ese gilipollas en la cama. Acaricié suavemente mi cuerpo en silencio y sin que se notara mucho y bajé tocando la punta de mi erección, tratando de saber como podía bajar mi miembro sin que Loring se diera cuenta.

—Miette —Las palabras de Loring me sacaron de mi mundo en ese instante.. Me giré un poco y ví como con la mano me decía que fuera. Parpadeé y miré hacia un lado, un poco azorado antes de levantarme e ir a la cama, como la mascota que era. Me quedé quieto delante de él mientras me recorría con la mirada hasta dejarla fija en mis ojos. — Si quieres que te ayude con esto —dijo señalando mi miembro— y que ambos terminemos —añadió antes de sentarse y acomodarse en la cama —Pídemelo. Suplica que lo haga —sonrió de medio lado y yo tiré de la camiseta hacia abajo —y volveré a hacerte caso solo a ti, Miette –añadió de nuevo, pronunciando mi nombre. Contuve el aire cuando me miró de nuevo y, asustado aguanté su mirada.

No quería. No iba a denigrarme de esa manera. Me quedaba orgullo y dignidad. Tenía que aguantar todavía un poco. Loring se apoyó en la pared mientras alzaba una pierna y apoyaba el codo en su rodilla. Acarició su miembro y me miró con impaciencia. Agaché la mirada y vi su falo erecto y húmedo antes de obligarme a apartar la mirada. Apreté un poco las piernas y agaché un poco más la camiseta, tratando de ocultar la húmeda erección que se alzaba en mis pantalones. Apreté los labios y miré hacia un lado antes de dejar que la lujuria fuera quien tomara el control de mi cuerpo. A quien voy a mentir. No tenía nada de eso, lo había perdido todo en el mismo instante en el que Loring se hizo dueño de mi cuerpo. Ahora solo había una cosa y era que estaba excitado y, aunque mi mente me gritara continuamente que era una mala idea, quería que Loring me penetrara hasta hacerme gritar de puro placer, aunque los gritos tuviera que acallarlos.

—Te lo suplico....—musité cerrando los ojos con fuerza— fóllame... solo a mi—añadí antes de entreabrir los ojos un poco y dejar mi mirada clavada en la sábana —No necesitas a nadie más, me tienes a mi —recalqué antes de fijar mis ojos en Loring quien había formado una sonrisa victoriosa antes de tirar de mi camiseta y tumbarme en la cama, bocabajo. Me giré un poco para quedar bocarriba y noté como tiraba del pantalón hacia abajo descubriendo con toda mi vergüenza, como mi miembro húmedo, se alzaba hasta tocar mi vientre.

—Quítate la camiseta —ordenó mientras me miraba. Obedecí y tiré la camiseta a un lado, notando las manos de Loring recorrerme el pecho y pellizcandome uno de los pezones. Me mordí el labio y miré hacia otro lado cerrando los ojos con fuerza dejando que él jugara con mi cuerpo lo que quisiera. Noté sus dientes clavarse en mi cuello y bajar por mi pecho, dejando marcas por ahí donde pasaba, hasta posar sus labios en mis hombros y morderlos. Me llevé una mano a la boca para callarme y noté como las manos de Loring separaban mis piernas y se colocaba entre estas. Abrí un poco los ojos para mirarle y nuestras miradas se cruzaron en ese momento. Abrí un poco los labios mientras en esos instantes de silencio su mirada parecía ardiente, llena de lujuria y deseo. Quemaba.

Abrí levemente los labios al verle y cerré de nuevo los ojos al notar su mano acariciar mi miembro de abajo hacia arriba, dejando escapar un gemido que me esforzaba por que no sonara demasiado. Me mordí los labios para que no se me escuchara y eché la cabeza hacia atrás cuando noté que Loring me penetraba lentamente. Agarré las sábanas con fuerza y deje escapar un suspiro mezclado con un gemido. Loring suspiró cuando notó que estaba dentro del todo y no tardó mucho en comenzar a moverse. Dejó sus manos a ambos lados de mi cadera y me mordió el hombro contrario para ahogar algunos jadeos mientras que yo me tapaba la boca con ambas manos, sonando solo los gemidos más fuertes que querían escaparseme de la garganta.

Alcé la cadera mientras Loring me penetraba, invitándole a que lo hiciera más profundamente, escuchandole reir levemente por mi movimiento antes de comenzar a moverse más fuerte. Abrí un poco los ojos mientras le miraba y sentí que me derretía cuando se separó de mi hombro y se centró únicamente en penetrarme con dureza. Apreté mi mano contra mi boca para ocultar los gemidos que se me escapaban y Loring la apartó para escucharme. De pronto me olvidé de lo que nos rodeaba y me centré solamente en el placer que sentía mi cuerpo, en las manos de Loring acariciándome, en el cuerpo de Loring penetrando el mio hasta tocar los puntos más sensibles de mi interior, sintiendo su miembro palpitar al cabo de un momento y explotar en mi interior en un orgasmo que nos llegó a ambos a la vez. Loring se dejó caer mientras terminaba y salió lentamente mientras yo sentía mi cuerpo adormilado. Jadeé un poco sintiéndome vacio de pronto y abrí los ojos mientras jadeaba, cansado.

Me llevé una mano al pecho mientras trataba de acompasar mi respiración mientras que Loring se tumbaba a mi lado y me miraba todavía con la expresión alterada. Cerro el ojo antes de tumbarse bocarriba y yo cerré los ojos tratando de recuperar las fuerzas. Bien, vale, eso había sido malditamente excitante. Solo habían sido un par de semanas, pero había sido como si me hubiese abstenido durante más tiempo. El sexo se me había vuelto adictivo en cierto sentido y no terminaba de comprender bien por qué era así. Escuché a Loring carraspear un poco y le miré.

—Por si no te has enterado, no eres el único con el que podría acosarme. Pero lo hago. Así que sientete privilegiado —dijo mientras me miraba. Parpadeé confuso y ladeé un poco la cabeza antes de mirar a las sabanas y tumbarme de lado.

—¿Entonces solo te vas a acostar conmigo? —pregunté avergonzado. Si, era una pregunta tonta, estúpida, pero me veía con la necesidad de hacerla. Loring me miró y alzó una ceja.

—Eres mi mascota. Te adiestré para tener sexo como a mi me gusta. Los demás no me complacen tanto —dijo con simplicidad. Parpadeé un poco todavía confuso y asentí a sus palabras sintiéndome levemente sonrojado. Si, no eran unas palabras especialmente bonitas, pero algo en ellas me hacía sentirme algo... ¿especial? Hacía algo bien y que le gustaba a Loring para que dijese que iba a ser el único con el que tuviera sexo. Si, él tenia una prometida; si, era algo enfermizo lo que estábamos haciendo; si, no era normal. Pero por alguna razón me sentía minimamente feliz. Me mordí un poco los labios para evitar sonreir como un idiota y me senté en la cama sintiendo un pinchazo. Hice una mueca pero me giré hacia el borde para ponerme de pie —¿A donde vas? —preguntó de pronto sacandome de mis pensamientos. Me giré un momento antes de mirarle fijamente y agaché un poco la cabeza.

—Al baúl...—musité un poco asustado, quedándome quieto en el borde de la cama.

—No hace falta —dijo de pronto, sentándose a mi lado. —El baúl ese apesta. Deja que ventile un poco —añadió antes de dar un par de golpes al colchón. Asentí mientras que Loring se tumbaba y se estiraba un poco, acomodándose y mirándome para que me tumbara. Parpadeé un poco sonrojado y me metí en la cama de nuevo apoyando mi cabeza en el brazo estirado de Loring, un poco temeroso de lo que pudiera pasar pues, al estirarse, o me subía entero sobre su brazo para llegar a la almohada, o utilizaba su brazo de almohada. Y veía que para él iba a ser más cómodo lo segundo y que si no quería que me apoyara en él pues siempre podría bajar la cabeza y dormir son almohada, que tampoco era molesto.

Pero Loring no dijo absolutamente nada al apoyarme en él, solo se movió un poco para volver a acomodarse y quedarse bocarriba. Le miré un poco confuso por su comportamiento pero tremendamente agradecido por que me dejara dormir en una cama en lugar de esas cuatro paredes que tanto me aprisionaban. Cerré un poco los ojos y relajé mi cuello dejando que mi cabeza se apoyara completamente en su brazo. Aunque no lo pareciera, Loring tenía músculo. Era delgado y quizás sus músculos no eran lo suficientemente abultados como para parecer un culturista o para estar al nivel de Cort, pero ahora que tenia mi cabeza sobre su biceps, podía notar el desarrollo del músculo gracias a su dureza. Aunque parecía querer tenerlo relajado, de vez en cuando, sin darse cuenta lo tensaba y se notaba como la fuerza de su brazo hacía que mi cabeza subiera. Respiré hondo y de nuevo su olor a tierra mezclado con el excitante olor del sexo, inundó mis fosas nasales. Abrí un poco los ojos encontrándome con su azul mirada y le ví que apartaba la vista para volver a mirar hacia arriba.

—Tengo hambre —dijo antes de mirarme. Levanté la cabeza para que apartara el brazo y noté como pasaba por encima de mi para poder sentarse en el borde de la cama. Me arrimé hacia la pared y me acurruqué contra esta pues, para que negarlo, Loring debía utilizar más ese lado que yo. Este me miró con algo de curiosidad antes de volver a mirar al frente y terminar de vestirse. Me tomé la libertad de arroparme un poco pues todavía estaba desnudo y tapé parte de mi rostro.

Loring se agachó para coger su camiseta y se giró para mirarme un momento. Le sostuve la mirada antes de fijarla de nuevo en la sábana. Vi como su cuerpo se alejaba y alcé la mirada para ver como abría un poco la puerta de la cabaa antes de salir con rapidez para que nadie me viera en la cama. Suspiré un poco más aliviado antes de cerrar los ojos de nuevo, agarrando con fuerza la sábana. Miré de nuevo hacia la puerta y terminé dándole la espalda. Miré hacia la pared mientras abrazaba mis hombros y traté de relajarme.

¿De que servía ya decir que estaba loco? Después de tanto tiempo era una verdadera tontería volver a repetirlo. Mi cabeza había dejado de funcionar y eso ya era un echo. De pronto, cosas que darían asco a cualquier hombre como lo era el sexo con otro hombre, mi cuerpo lo aceptaba como si de algo normal se tratara. Cerré los ojos, acariciando con la punta de los dedos las zonas de mis hombros que Loring había mordido, acariciando cada herida y cada marca que Loring me había dejado como si fueran un trofeo. Miré hacia el techo antes de bajar mis manos por el camino que Loring antes había seguido. No buscaba excitarme, pues estaba saciado además de agotado. La poca comida que tenía en el cuerpo y las energías que había acumulado días atrás habían sido completamente quemadas hoy. Me reí un poco de mi mismo y me permití dibujar la sonrisa que antes me había prohibido.

Pensar que Loring había accedido al echo de que fuéramos solo nosotros había conseguido hacerme minimamente feliz, solo un poco. Todavía era una cosa un poco rara, pero ya no me quería torturar por ello, no me quería torturar por que me gustara esto. Cerré los ojos y giré mi rostro en dirección a la pared, quedando en una posición más natural. Siempre y cuando no volviera a salir el tema de Julie, todo estaría bien, podría vivir con una simpleza mayor de la que jamás imaginaría. Abrí los ojos y acaricié con suavidad la sábana mientras hacía una mueca. Viviría en esta base hasta que Loring se fuera... ¿después que pasaría conmigo?

El sonido de la puerta abrirse interrumpió el hilo de mis pensamientos. Me giré cauteloso y vi que Robert me miraba tras cerrar la puerta con una ceja alzada antes de mirar al baúl y las ropas tiradas. Me sonrojé y volvió a mirarme. No dije nada, solo aparté los ojos y escondí la cara bajo la sábana. Por el ultimo vistazo que le dí, parecía haber querido decir algo, pero no dijo nada en absoluto, solo se dio la vuelta y se tumbó en su cama. Escuché el crujir de los muelles debajo de su peso y me tranquilicé un poco.

Poco a poco noté como el sueño se apoderaba de mi y cerré un poco los ojos, solo para descansar un poco mis párpados. La puerta se abrió y no tardó mucho en cerrarse, con unos pasos decididos acercandose a la cama y hundiendola bajo el peso de su cuerpo. Abrí los ojos y vi a Loring que me miraba, habiéndose sentado en la cama. Parpadeé un poco cuando me hizo un movimiento de cabeza y me tendió un mendrugo de pan relleno con... ¿Era carne? Parpadeé sorprendido y miré a Loring quien alzó una ceja antes de mover de nuevo la mano para darme a entender que lo cogiera. No dudé demasiado en hacerlo y lo tomé entre mis manos, dandole un pequeño mordisco y comenzando a saborearlo. Ah... estaba delicioso. ¿Hacía cuanto que no probaba la carne? Dí otro bocado de ese ¿cono de pan relleno? Sacudí la cabeza y cerré los ojos tratando de tranquilizarme. Tenía que comer despacio para que durara más y llenara más. Noté a Loring reirse y abrí los ojos para mirarle. Parecía divertido por que yo comiera despacio. Me sonrojé un poco antes de que dejara de prestarme atención y se pusiera a hablar con Robert. Me acurruqué un poco pegándome a la pared y disfrutando de cada bocado que daba hasta que finalmente lo acabé. Me llevé una mano hacia mi plano estómago y agaché un poco la cabeza. Se sentía bien poder comer. De nuevo ración doble, aunque también había agotado mis energías minutos antes. Sonreí totalmente agradecido y dejé mis manos apoyadas en mis rodillas observando a ambos amigos hablar.


Miré por la ventana y comprobé que la oscuridad ya se había cernido sobre la base. Miré hacia Loring y Robert quienes seguramente que pronto irían a dormir y me volví a tumbar pegado a la pared con la sábana hasta la altura de la nariz. Comenzaba a tener algo de sueño. Estaba cansado y la cama de Loring era extremadamente cómoda comparada con la pared del baúl. Bostecé en silencio mientras notaba como lso parpados caían por el peso del sueño y noté movimiento a mi lado. Abrí un poco los ojos para ver como Loring y Robert apagaban las luces y dejé mi mirada fija en la espalda de Loring. Suspiré un poco antes de volver a cerrar los ojos y dejarme llevar al mundo de los sueños.

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Ñañaña!! Wow, cuanto tiempo xD Y pensar que ya ha pasado un año desde que subí el segundo capítulo de esta historia tan descabellada y que en nada será el segundo año desde su comienzo o.o Si que voy lenta para no haber escrito nada. Pero bueno, ¡No he muerto! ¿Seré capaz de seguir escribiendo? Quién sabe xDD

Btw, he aquí el capítulo 8 cuya creacion ha sido posible gracias a la ayuda de Momo-chiin >3<U que anda que no llevaba meses atascada en como seguir y de pronto ¡puff! Vino on-fire y me estuvo ayudando en todo lo que le pedí >w<. Esta vez he tardado menos en escribir el capítulo (WOHOOO) Aunque temo que eso haga que sea de peor calidad DDDDD:

En fin, desde mi punto de vista, la historia esta en lo más importante >w< espero que os guste. 

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